
A los 17 años
salva de una quema de libros a un catálogo de esculturas de Wilhelm Lehmbruck, más tarde
escapa con un circo. El estado nazi lo manda de vacaciones a la luftwaffe, aprende radiotelegrafía y a pilotar bombarderos. Su stuka es
abatido. Una tribu de tártaros nómadas lo salvan de una muerte segura. Lo
curan con remedios caseros, untando su cuerpo con grasa y lo
envuelven en fieltro para que esté caliente. La grasa y el fieltro se convertirán en sus materiales escultóricos. Otra vez al frente, otra vez herido, condecorado, degradado por su carácter y prisionero de los ingleses. Llega a casa un año después. Luego: depresión, estudios, depresión, docencia, depresión.

’63: organiza el primer concierto de
FLUXUS, hace aparecer por primera vez una liebre muerta.’64: un estudiante le rompe la
narizen el acto alza una cruz, y saluda mientras sangra.

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